¿Qué es un manicomio? ¿Existe? ¿Cómo funciona el sistema?

La palabra manicomio se refiere al lugar, generalmente un hospital, donde se ofrece tratamiento especializado para personas con trastornos psiquiátricos. Popularmente, un asilo es lo mismo que un hospicio donde se trata a los enfermos mentales.

En algunos tiempos y lugares, otro sinónimo comúnmente utilizado para el asilo era la palabra asilo. Este establecimiento ha visto su imagen a menudo valorada o despreciada por la forma en que la sociedad ve su utilidad y funcionamiento.

Actualmente, muchos países han cambiado su estrategia de tratamiento para las personas con trastornos psiquiátricos. Así, en muchos lugares se están desactivando las instituciones mentales y estas personas están siendo tratadas en diferentes tipos de lugares y a través de estrategias que evitan aislar al paciente del contacto con su familia y la sociedad.

¿Qué es un manicomio?

Un manicomio u hospicio es el lugar donde se albergan y tratan personas con diferentes tipos de patologías mentales. En estos establecimientos se alternan especialistas de diversas áreas de la salud en la identificación y tratamiento de trastornos psicológicos que dificultan o incluso imposibilitan la vida normal del paciente y su convivencia en sociedad.

Una de las principales características de las instituciones mentales es el aislamiento social que se impone a los pacientes. Dentro de estas instituciones, la persona bajo tratamiento se mantiene alejada de la sociedad durante su tratamiento.

Además del tratamiento, a través de la ingestión de medicamentos, los pacientes también pasan por otros tipos de cuidados como sesiones de terapia, individuales o grupales, actividades de socialización, arte-terapia, entre otros.

Asilo para locos: concepto y definición

La palabra manicomio es un sustantivo masculino, y su separación silábica se divide en ma – ni – cô – mio.

El origen de la palabra deriva de la expresión latina «manía», que es lo mismo que locura, ira o estado de furia, y también de «komeo», que significa lugar de cuidado. Por lo tanto, la locura significa el lugar donde los que sufren de la locura son atendidos.

Según los diccionarios, el asilo es un hospital para el tratamiento de problemas psiquiátricos, una institución para la hospitalización y el tratamiento de personas locas; un hospicio. En varios idiomas se utiliza la expresión «casa del loco» para referirse a este lugar donde se trasladaba a las personas que sufrían de trastornos mentales.

El hospital psiquiátrico se especializa en el cuidado y tratamiento de enfermedades mentales, pero en algunos países, inicialmente este tratamiento se ofrecía en monasterios u otras instituciones religiosas que también albergaban a personas pobres y enfermas.

Las palabras sinónimo de asilo son asilo, hospicio, sanatorio, albergue, casa de salud mental, hospital, enfermería y posada.

Historial de instituciones mentales

El tratamiento de la locura, o trastornos psiquiátricos, es una historia que involucra muchas creencias, prejuicios, leyendas y errores. A lo largo de la historia de la humanidad, las enfermedades mentales han sido vistas como un signo de fracaso del carácter, acción maligna de una entidad espiritual, enfermedad contagiosa y otras creencias que sólo obstaculizaron el desarrollo de la comprensión de estas enfermedades y el aumento de los prejuicios.

Cada tiempo y lugar tenía una interpretación del significado de estas «desviaciones de comportamiento» y también había muchas maneras de tratar o castigar a estas personas. Durante mucho tiempo, el que sufría de un trastorno mental no era visto como un paciente, sino como alguien que merecía un castigo o que debía ser sometido a las técnicas de tratamiento más diferentes, y a menudo crueles.

Durante mucho tiempo, las descargas eléctricas, la cirugía cerebral, las camisas de fuerza, el encarcelamiento en celdas e incluso la tortura fueron los métodos más comunes para «alegrar» a las personas deprimidas o «calmar» a las que estaban excesivamente agitadas.

La mayoría de las veces, los solicitantes de asilo eran tratados como prisiones en las que se consideraba que los que no sabían adaptarse a la interacción social eran «reeducados» y así se evitaba que la sociedad tuviera que convivir con ellos.

Esta realidad no ha hecho más que empezar a cambiar con el desarrollo de la psicología y la psiquiatría y con la aparición de medicamentos destinados al tratamiento de los trastornos mentales.

La llamada Reforma Psiquiátrica, o anti-manicomial, ha promovido en todo el mundo la orientación para que estas Instituciones tradicionales de tratamiento mental sean gradualmente reemplazadas por clínicas o pabellones de corta estancia.

Cómo funciona un manicomio

En el asilo, el paciente es tratado de forma permanente y se le acoge en las instalaciones de la institución. En otras palabras, mientras está bajo tratamiento, se despierta, pasa el día, come y realiza actividades dentro de este espacio y bajo la supervisión de los empleados.

Todo el tiempo y las actividades se dedican al tratamiento del trastorno presentado. La interacción del paciente se limita al contacto con otros pacientes, empleados y personal de servicio compuesto por médicos, enfermeras y asistentes.

Pueden recibir visitas, pero se realizan en fechas programadas y por un período determinado por la Institución. Desafortunadamente, después de algún tiempo muchos pacientes son abandonados por la familia y no reciben visitas regulares.

Las principales críticas que se hacen a los solicitantes de asilo se refieren a los largos tiempos de tratamiento, al aislamiento al que se someten los pacientes y, especialmente, a las frecuentes denuncias de malos tratos y malas condiciones en algunas instituciones.

Algunos críticos añaden a esta lista la cuestión del contacto permanente entre personas con diferentes tipos de trastornos mentales. Según este punto de vista, debido a que el paciente está en contacto permanente con otras formas de enfermedad mental, puede tardar algún tiempo en recuperarse o desarrollar otras patologías durante su estancia en el asilo.

Debido a estas frecuentes críticas, y también por el desarrollo de nuevas formas de tratamiento, muchos países están poniendo fin a este formato de institución y adoptando la creación de servicios de atención temporal, en los que el paciente pasa el día o sólo unas horas en el lugar, hogares específicos para este tipo de personas, y otras formas de atención que involucran a la familia y a la comunidad.

¿Hay un asilo en Brasil?

En general, en Brasil se pueden identificar los siguientes tipos de hospitales psiquiátricos: salas de tratamiento mental, ubicadas dentro de grandes hospitales, clínicas y hospitales psiquiátricos e instituciones judiciales.

Estos últimos se dedican al tratamiento de las personas que han cometido delitos y que son consideradas peligrosas debido a su enfermedad mental.

Sin embargo, los asilos se están cerrando para dar cabida a las instituciones que ofrecen nuevas formas de tratamiento a estas personas.

Es probable que en el futuro haya pocas instituciones que puedan ser llamadas locas en comparación con los establecimientos tradicionales. Y estos lugares deben reservarse para albergar a los pacientes con trastornos mentales más graves que impiden la interacción social.

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