¿Qué es el euro? ¿Qué países utilizan el euro?

Probablemente, aunque de manera distraída, entre un sorbo de cerveza y una porción de papas fritas, esperando ver los objetivos de la ronda, ya has oído la expresión «Zona Euro» en las noticias y debes haber sentido al menos que esta expresión se refiere al viejo mundo, al continente europeo o al menos a una parte de él.

¿Y por qué la necesidad de especificar una región de Europa con estos términos?

Esto se debe a una unidad de valor llamada «Euro» que, a pesar de haber sido idealizada desde los años setenta, sólo consiguió salir a la luz a finales de los noventa en operaciones electrónicas y adquirió una importante proyección internacional a principios de los años 2000, en 2002, para ser más concretos.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el euro? ¿Por qué fue necesario diseñarlo y aplicarlo? ¿Qué países lo adoptan? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de esta importante medida económica que ha hecho historia y sigue siendo objeto de debates entre economistas y académicos de los más diversos campos del conocimiento?

Conozca más sobre el euro a continuación.

El euro

Si no está claro qué es el euro, le explicamos que es una moneda responsable del mayor cambio monetario jamás realizado en la historia.

¿Qué significa eso? Que esta moneda, cuando se convirtió en la nueva moneda común de 11 países de Europa el 1 de enero de 2002, sustituyó a otras unidades de valor que se utilizaban en estos países, como el marco alemán.

A partir de esa fecha, todas las naciones que aceptaron adoptar esta moneda como moneda oficial de sus países tuvieron que abandonar el uso de las que habían utilizado hasta entonces en favor del euro.

Sería como si estuvieras viajando a Argentina, Chile o Uruguay y te encontraras con la población local utilizando la moneda brasileña, el Real, para realizar todo tipo de transacciones financieras.

Todos los países que han aceptado utilizar la nueva moneda se han unido a lo que se conoce como la zona euro.

La historia del euro

Ya en la década de los setenta surgieron las primeras pruebas para formular e implementar una moneda única para todo el continente europeo. Sin embargo, esta intención tuvo que ser totalmente dejada de lado debido al fortalecimiento de la moneda norteamericana con el auge del petróleo en ese período, lo que hizo que la mera reflexión de adoptar otra moneda pareciera una tontería.

Pero la cuestión volvió a cobrar fuerza décadas más tarde, en 1991, con la reunión de 15 países de la Unión Europea para llegar a un acuerdo sobre la creación de una moneda única para el continente, que tuvo lugar en la ciudad holandesa de Maastricht.

El acuerdo fue sellado y también impulsó la creación del Banco Central Europeo, pero tuvo que esperar unos años para ser fundado en la ciudad alemana de Frankfurt en 1998. Su función principal sería determinar el tipo de interés.

En esa reunión en Maastricht, se establecieron los criterios para que los miembros de la Unión Europea fueran incluidos en lo que se convertiría en la zona del euro. Entre estos criterios destacan el déficit presupuestario, los tipos de interés y los objetivos de inflación.

Sin embargo, las crisis que siguieron a ese acontecimiento, en 1992 y 1997, obligaron a muchos países a posponer la adopción de decisiones para entrar en la zona del euro.

Moneda virtual

El euro acabó conociendo la luz del día primero en la forma virtual, es decir, la anotación en cuenta, que sólo se utiliza para las transacciones electrónicas de grandes empresas, bancos, bolsas y casas de cambio.

El Euro como papel moneda no se produjo hasta el 1 de enero de 2002, cuando comenzó a circular en todos los países que acordaron los términos para su adopción como moneda oficial, términos que no contaban con el consentimiento de Gran Bretaña, Dinamarca y Suecia, que continuaron conduciendo sus economías con las monedas que ya estaban en vigor en cada país.

El retraso para que el euro alcance la credibilidad internacional necesaria para su puesta en circulación como papel moneda se debió a las muchas incertidumbres que este ambicioso proyecto de escala sin precedentes en Europa ha suscitado en los inversores, en el mercado internacional. La mayor medida de esta desconfianza fue la devaluación de la nueva moneda de su valor inicial, 20 meses después de su lanzamiento en formato electrónico. Incluso cayó en picado un 30%.

Pero ese escenario ha cambiado radicalmente de la manera más triste posible: con los ataques terroristas del 11 de septiembre, que derribaron las torres gemelas del World Trade Center, matando a miles de personas.

La inseguridad que este ataque generó en relación al dólar ha hecho del euro una opción más segura.

Países de la zona euro

De los 19 países que forman parte de la llamada Zona Euro porque utilizan la moneda oficialmente, sólo 11 se han unido a la nueva unidad de valor desde el principio.

Países de la Eurozona:

  • Finlandia;
  • Francia
  • Grecia;
  • España;
  • Estonia;
  • República de Irlanda;
  • Portugal;
  • Letonia;
  • Lituania;
  • Alemania;
  • Austria;
  • Bélgica;
  • Chipre;
  • Eslovaquia;
  • Eslovenia;
  • Italia;
  • Luxemburgo;
  • Malta;
  • Los Países Bajos.

Las razones para crear el euro

Lo curioso de la creación del euro es que, a diferencia de la mayoría de las otras monedas que se crean, no surgió de la necesidad de encontrar una solución a una crisis financiera, como ocurre a menudo en Brasil y Argentina, por ejemplo, sino del deseo de una mayor integración política y económica que el continente ya proporciona naturalmente debido a la facilidad de locomoción causada por los medios de transporte modernos y las distancias relativamente cortas.

El uso de la misma moneda facilita las transacciones y la expansión de los negocios en todo el continente mediante la reducción de impuestos. Esta mayor integración entre países también sirve como medio de acercamiento y como medio para reducir las animadversiones en países que históricamente siempre han tenido relaciones conflictivas, como Francia y Alemania. Al menos, esta es la visión de los «euroentusiastas».

Pero la moneda también incluye a los «euroceticos», que creen que las economías del continente son demasiado heterogéneas para adoptar una moneda única y critican el hecho de que no tengan un poder central.

Otra queja se refiere a los costes de ejecución del proyecto, que exigía la eliminación de toneladas de billetes de banco antiguos. La percepción de que la opinión pública europea se ha sentido ajena al proceso de toma de decisiones para la adopción de la nueva moneda también es criticable, ya que una gran parte de la población no tiene un conocimiento detallado del euro y de sus consecuencias para la economía.

Curiosidad

Varios países que no pertenecen a la Unión Europea utilizan el euro como moneda oficial. Uno de ellos está aquí en el continente sudamericano: la Guayana Francesa.

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