Significado de la escuela

Es la institución que proporciona el proceso de enseñanza a los estudiantes, con el objetivo de formar y desarrollar a cada individuo en sus aspectos culturales, sociales y cognitivos.

La palabra escuela viene del griego scholé, que significa «ocio» – lo mismo que «ocio o tiempo libre». Este significado proviene del concepto de escuela en la antigua Grecia, que reunía a sus ciudadanos en sus momentos libres para discutir la filosofía, las ideologías y las prácticas sociales de su vida cotidiana.

El surgimiento y desarrollo de la escuela en el mundo

En el año 2000 a.C., en la época de la Antigua Grecia, las escuelas tenían como objetivo educar a los hombres en su formación integral, es decir, en el desarrollo de su ética, pensamiento político y conocimiento religioso.

Sin embargo, con la caída de la antigua Grecia a Roma en el año 763 a.C., las escuelas comenzaron a tener la función de formar a hombres con capacidad crítica, a través de la enseñanza de la filosofía, la aritmética, la política y las artes, donde el maestro (los grandes filósofos) fomentaba la construcción de ideologías basadas en el comportamiento social de la época y no en su propio conocimiento.

A lo largo de este período, la escuela formó sólo a varones, considerados ciudadanos grecorromanos, con el fin de convertirlos en líderes del pueblo, como políticos o representantes religiosos.

La institución representó un intercambio de ideas constructivas, donde la gente era libre de desarrollar sus propias ideas y conclusiones.

Imagen que representa el sistema educativo grecorromano.

Con la dominación social y religiosa de la Iglesia Católica en la Edad Media, el derecho a la educación estaba restringido sólo a la élite clerical, y las demás clases sociales estaban excluidas de todo conocimiento o enseñanza enseñada.

Los maestros de la época eran los propios religiosos, que enseñaban a leer y escribir, basándose en estudios de la Iglesia Católica. Las clases tenían lugar dentro de los monasterios, con niños y adultos que compartían el mismo ambiente y las mismas enseñanzas.

Fue a partir del desarrollo de la economía en este período que los nobles se dieron cuenta de la necesidad de leer, escribir y contar para sus negocios. La élite comprendió que con el surgimiento del capitalismo y el crecimiento económico, necesitarían más y más personas educadas y capacitadas en el funcionamiento de las máquinas y en la conducción de las negociaciones.

La escuela, entonces, tiene un nuevo significado: formar trabajadores seleccionados por la nobleza para trabajar en el mercado laboral a favor del desarrollo económico.

El surgimiento de la educación pública en el mundo

El 28 de octubre de 1717, el entonces déspota de Prusia, Friedrich Wilhelm I, decretó que los niños de entre 5 y 12 años debían ser educados en su país. Sin embargo, la escuela en ese momento era todavía selectiva, es decir, sólo unos pocos estudiantes fueron seleccionados para la educación pública.

Sin embargo, el mayor hito en la historia de la educación pública se produjo durante la Revolución Francesa en 1789. Este año, Francia estableció la primera escuela pública con gestión estatal para ciudadanos franceses.

Años más tarde, en 1792, Francia también desempeñó un papel importante en la educación mundial: sus escuelas públicas fueron declaradas laicas, es decir, libres de toda influencia religiosa, especialmente de la Iglesia Católica, que hasta entonces dominaba el sistema educativo general.

La escuela como derecho de todos

Con la aparición de las escuelas públicas en Europa, otros continentes también han adaptado su educación utilizando el modelo europeo como ejemplo.

Sin embargo, fue sólo en el siglo XX, precisamente en 1948, cuando las Naciones Unidas declararon la escuela como un derecho de todo ser humano, garantizado por el artículo 26 de la Declaración de los Derechos Humanos, como se indica a continuación:

Todo ser humano tiene derecho a la educación. La enseñanza será libre, al menos en los grados elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La enseñanza técnico-profesional será accesible a todos, así como la enseñanza superior, que se basará en el mérito.

A partir de este decreto, el Estado tiene el deber de ofrecer y mantener una educación básica regular, dando a los padres el derecho a elegir el modelo educativo que mejor se adapte y tenga sentido para sus hijos.

Tipo de escuelas

Estos modelos educativos han sido adoptados gradualmente a lo largo de los años de estudios pedagógicos nacionales e internacionales. Actualmente, las escuelas pueden seguir una de las siguientes líneas:

  • Escuela tradicional: es la línea pedagógica más común en las escuelas. La Escuela Tradicional coloca al profesor en el nivel central de la enseñanza, como el poseedor de todo el conocimiento, y al estudiante como el receptor pasivo de la información. El profesor transmite la enseñanza de forma clara y evalúa a los alumnos a través de pruebas, trabajos y tareas, que funcionan como un termómetro que evalúa el nivel de conocimientos adquiridos por el alumno en cada asignatura.
  • Escola Freiriana: esta línea se basa en la teoría de uno de los más grandes pedagogos brasileños, Paulo Freire. La Escuela Freiriana defiende el desarrollo crítico del alumno a través de acciones prácticas en el aula. Aquí, el profesor presenta contenidos a sus alumnos, teniendo en cuenta sus experiencias humanas sociales, culturales e individuales, haciendo un aprendizaje mutuo entre profesor y alumno. El objetivo principal de la Escuela Freiriana es concienciar al alumno de su poder de transformación en el mundo. Fue diseñado para no aplicar pruebas ni ningún otro método de evaluación, respetando el ritmo y la visión del aprendizaje individual.
  • Escuela Montessori: creada por la educadora italiana Maria Montessori, la línea Montessori tiene como idea central que el alumno pueda adquirir conocimientos de forma autónoma, a través de las actividades presentadas por el profesor dentro del aula. Aquí, el profesor es como una guía y pretende ayudar a los alumnos a crear un sentido de responsabilidad sobre su propia trayectoria de conocimiento, centrada únicamente en la realidad de cada uno.
  • Escuela Constructivista: en esta línea pedagógica, que tiene a Lev Vygotsky y Jean Piaget como principales inspiradores, el alumno es el protagonista de su proceso de aprendizaje. En otras palabras, la educación no es una simple transmisión de conocimientos, sino que funciona como un apoyo que permite a los estudiantes crear y experimentar su propio proceso de aprendizaje. Al igual que en la escuela Freiriana, aquí no se aplica ninguna prueba ni ningún otro tipo de evaluación.
  • Escuela Waldorf: es un sistema basado en los estudios de Rudolf Steiner y tiene como objetivo el desarrollo integral del alumno, es decir, no sólo su aspecto intelectual, sino también el corporal, el del alma y el espiritual. Aquí, el estudiante se centra en la «educación para la libertad», desarrollándola en su sentido humano con el fin de lograr una vida social plena. Se elige un profesor para que acompañe a los alumnos individualmente en todos sus ciclos y tampoco hay evaluaciones.

Las funciones de la escuela en la formación del ciudadano

La escuela, al igual que la familia, tiene funciones esenciales en el desarrollo y formación de los individuos como ciudadanos, profesionales y principalmente como seres humanos. Además de sus tareas prácticas, como la alfabetización, la escuela también tiene tres misiones importantes en la vida de sus alumnos:

  • Socializar: preparar al individuo para la vida en sociedad, enseñando la cultura local, los símbolos, la política y el idioma nativo;
  • Humanizar: mostrar al individuo las diferencias sociales, religiosas y culturales, haciéndolo capaz de vivir en paz con el otro;
  • Enseñanza: enseñar al individuo a leer y escribir y educarlo cognitivamente, preparándolo para el mundo profesional y académico;
  • Desarrollar el sentido crítico: preparar al alumno para investigar, cuestionar y reflexionar sobre conceptos sociales, personales y políticos, construyendo sus propias opiniones, evitando la posible alienación del sentido común.

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