Comprender qué es un insulto y sus complicaciones

El insulto es aquella expresión que daña la dignidad de una persona, denigrando su reputación o atacando su propia estima. Puede consistir en la atribución de hechos, en hacer juicios de valor ético y moral, etc.

Sólo los insultos considerados socialmente graves son constitutivos de delito. Así, puede decirse que el delito de desacato es muy subjetivo y circunstancial, y que requiere mucha atención. El significado de las palabras con la intención de que se pronuncien, la situación, el lugar y el tiempo en que se pronuncian deben ser bien analizados.

Si el insulto consiste en asignar la comisión de hechos a otras personas, será grave cuando éstas hayan sido llevadas a cabo sabiendo que tales hechos son inciertos.

El delito de insulto se castiga con…:

  • Detención de 1 a 6 meses y multa (por ofensa son decoro o dignidad);
  • Detención de 3 meses a 1 año y multa (por insultos con violencia);
  • Detención de 1 a 3 años y multa (si involucra religión, raza, etnia, color u otras condiciones).

En los casos en que los insultos se dirijan contra funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, en delitos penales o administrativos, el acusado quedará exento de toda responsabilidad penal si demuestra que sus declaraciones son ciertas.

Si alguien ha sido ofendido por calumnias, calumnias o difamaciones y quiere hacer valer sus derechos, el camino puede no ser tan sencillo, pero debe ser seguido.

Para castigar a los responsables y obtener reparación por el delito, primero es necesario presentar la correspondiente denuncia penal contra el presunto delincuente. Esto se debe a que, dado que estos delitos son privados, y no son enjuiciados de oficio (por iniciativa de las autoridades).

Cuando el delito se dirija contra un funcionario, autoridad o agente del gobierno y se refiera a hechos relacionados con el desempeño de sus funciones, bastará con presentar una queja.

El «perdón» del ofendido por la lesión

La persona responsable de un delito de insulto o difamación podrá ser eximida de responsabilidad penal si la persona ofendida o su representante legal, actuando en su nombre, la perdona.

Este «indulto» debe hacerse expresamente y con anterioridad al inicio de la ejecución de la pena recogida en una sentencia firme.

Si la autoridad judicial reconoce que los hechos atribuidos por el demandado al perjudicado son falsos, y el demandado se arrepiente de su acción, el juez o tribunal impondrá una pena menor. También es posible interrumpir la sanción con la acción especial de descalificación.

Por lo general, el juez o el tribunal dicta la orden de retirar el testimonio del acusado a la víctima. Si se le solicita, se puede ordenar al acusado que publique este testimonio por el mismo medio por el que difundió la calumnia, la calumnia o la difamación.

Además de las consecuencias penales consistentes descritas anteriormente en multa, encarcelamiento e inhabilitación, el autor de la difamación o difamación está obligado a reparar el daño causado. Esto se hace por medio de una compensación económica para la víctima, el acto se llama «responsabilidad civil».

La responsabilidad civil conjunta se aplicará también, junto con el delincuente, a la persona física o jurídica propietaria de los medios de comunicación a través de los cuales se haya difundido la difamación o calumnia.

La reparación de daños y perjuicios también incluye la publicación de la sentencia contra la persona que haya profesado el insulto o la difamación. El juez o tribunal decidirá cómo y cuándo se publicará esta sentencia.

Diferencia entre difamación y calumnia

Las consecuencias jurídicas que generalmente se comunican al Ministerio Público son de gran importancia. Sin embargo, estos varían dependiendo del delito cometido.

Es común encontrarse con personas que hablan, comentan, critican e incluso inventan historias. No miden palabras para exponer opiniones sobre ofender a otros. Aparentemente, no todo el mundo es consciente de que estas palabras pueden traerles muchos problemas legales.

Para ser más claros, es necesario especificar las principales diferencias entre los dos crímenes que comúnmente se confunden. Varios individuos se imaginan que son iguales, pero no es así.

El crimen de insulto

El insulto es la acusación deshonrosa que una persona hace a otra. En otras palabras, para ser considerados como tales, los comentarios deben tener la intención de afectar:

  • El honor;
  • Dignidad;
  • El prestigio;
  • La reputación;
  • El buen nombre.

En este caso, para causar el daño deseado, el que comete el daño no mide los actos que realiza para lograr su objetivo, sino que se esfuerza por lograr su intención.

La pena que tiene la persona que hiere a alguien -como ya hemos mencionado- está determinada por el artículo 140 del Código Penal, que establece que la pena puede ser:

  • Por delitos que denigren la dignidad o el decoro – de 1 a 6 meses de prisión y multa;
  • Por actos que incorporan violencia – encarcelamiento de 3 meses a 1 año y multa;
  • Por ofensas que son religiosas, étnicas, raciales, etc. – Prisión de 1 a 3 años y multa.

Ejemplo: Sandra, la ex esposa de Pedro, dice a todos sus conocidos que Mary es una prostituta. Sin embargo, esto no es cierto, y la difusión de la noticia sólo ha hecho daño a María, que es la nueva compañera de Pedro.

El crimen de calumnia

Calumnia es cuando alguien es falsamente acusado de otra ofensa (crimen). Es decir, cuando una persona se refiere intencionalmente a otra como alguien que ha cometido un crimen, aun sabiendo que es falso.

Hace tales declaraciones con la única y exclusiva intención de causar daño.

La legislación penal del artículo 138 establece la sanción por este delito de la siguiente manera:

  • De seis meses a dos años de prisión y multa.

Ejemplo: Pedro dice que María es una ladrona y una secuestradora, pero eso no es verdad y él lo sabe.

Para concluir, el insulto afecta el honor o la dignidad de la persona y la calumnia se dirige a imputar crímenes.

En vista de esto, uno debe tener cuidado al hablar o expresar un pensamiento sobre alguien. Dependiendo de cómo se lleve a cabo el acto, puede implicar cualquiera de estos delitos.

En esta situación, ya sea como víctima o como autor, la persona debe ponerse en contacto con un abogado inmediatamente. Proporcionará el mejor asesoramiento posible, tratando de salvaguardar sus derechos e intereses frente a una lesión.

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