Características del dadaísmo

El dadaísmo es considerado una de las vanguardias artísticas más extremas del período modernista. Creado a principios del siglo XX, el objetivo del movimiento era «destruir el arte», repudiando todos los modelos de producción tradicionales, lógicos y racionalistas vigentes en la época.

Fundado por Tristán Tzara (1896-1963) y otros artistas, el dadaísmo es considerado el precursor del arte surrealista entre otros géneros contemporáneos.

Para comprender mejor la esencia de esta vanguardia, compruebe algunas de las principales características que definen el arte dadaísta.

Repudio de modelos de arte tradicionales y clásicos

Katharina Ondulata (1920), Max Ernst

El dadaísmo surgió en 1916, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), como grito de protesta contra la configuración del mundo capitalista.

Decepcionados con el estado del arte racional e institucionalizado, los artistas dadaístas buscaron confundir las normas que gobernaban el «hacer arte».

El objetivo era conmocionar a la burguesía y forzar un cuestionamiento de las interpretaciones dadas al valor artístico predominante (cuestionando el hecho de que el objeto artístico sea considerado una mercancía perteneciente a las clases más ricas).

Por esta razón, el movimiento dadaísta puede ser considerado un contra-arte, ya que no tenía el propósito de añadir nada nuevo, sino más bien de destruir el arte como era conocido hasta entonces.

Oposición al nacionalismo y al materialismo

Las obras dadaístas expresaban una intensa crítica al sistema capitalista, así como al populismo extremista que estaba hirviendo en Europa en ese momento. Esto exacerbó el nacionalismo, junto con el capitalismo, fue responsable del estallido de las guerras que asolaron el continente, según los defensores del dadaísmo.

Así, como forma de protesta, los artistas asumieron un papel anárquico e irracional, criticando el materialismo y el consumismo de la sociedad capitalista.

Toda esta frustración y revuelta que los dadaístas sentían por la sociedad burguesa se reflejaba en las obras, que expresaban una naturaleza agresiva e inestable.

Deconstrucción y desorden de imágenes

Los Jugadores de Skat (1920), Otto Dix

El dadaísmo es un arte del desorden. Los artistas de este movimiento no se preocupaban por la belleza estética de sus obras, mucho menos por conquistar la admiración de la sociedad burguesa. Por el contrario.

Los dadaístas querían conmocionar a la burguesía, causándole incomodidad y obligándola a reflexionar sobre el verdadero significado del arte.

Con la misión de caminar en oposición a las reglas clásicas, los dadaístas negaron las técnicas, formas y temas entendidos como un estándar en las artes de la época.

Los títulos de las obras no estaban asociados a lo que se presentaba, lo que dificultaba aún más el análisis de las obras dadaístas.

Énfasis en tonterías

Suiza, Lugar de nacimiento de Dada (1920), Max Ernst

Las figuras del dadaísmo eran más poéticas que mecánicas. En otras palabras, esto significa que las representaciones estaban lejos de retratar escenas ordinarias o literales, sino más bien disculpas a episodios de locura, aberraciones y otras imágenes sin sentido.

El artista buscó construir sus obras a partir de una mezcla de extrañas reinterpretaciones de la realidad. Para ello, utilizó figuras fantásticas y escenas alucinógenas para crear imágenes subjetivas.

La presencia de representaciones de máquinas era habitual, como alusión a las industrias (capitalismo), de figuras antropomorfas y de aspectos sexuales en diversas obras.

Agresión verbal

Esta es una de las principales características del movimiento desde entonces en la literatura. Al igual que en las artes plásticas, el objetivo es deconstruir el modelo estándar.

Para ello, los autores crearon una poesía basada en palabras desordenadas, construcciones de frases sin sentido, incoherencias textuales, entre otras particularidades que conferían al texto una falta de lógica y racionalismo.

Uso de objetos cotidianos en las obras

La Fuente (1917), Marcel Duchamp

Era común el uso de varios materiales cotidianos comunes en las obras dadaístas. Las pinturas se fusionaron con otros elementos, como collages de papel o inserción de botellas, metales, piezas de automóviles, etc.

Los dadaístas priorizaron el uso de objetos inusuales para asociarlos con el arte y crearon sus obras basadas en la experimentación y la improvisación. De esta manera, pretendían conmocionar al público y a la crítica.

Un ejemplo notorio es la obra La fuente (1917), de Marcel Duchamp. Esta obra consistía simplemente en la exposición de un urinario de porcelana, un objeto de la vida cotidiana, inicialmente no atribuido de carácter artístico.

Colecciones de diseño de Marcel Duchamp

El episodio de la exposición del urinario de Duchamp representó el inicio del concepto de ready made, es decir, la elección de un objeto aleatorio de la vida cotidiana en el que el artista atribuye una interpretación artística. De este modo, no hay necesidad de crear o hacer ningún tipo de intervención sobre la pieza, ya que ésta ya sería una perfecta expresión del arte.

Debemos recordar que para el dadaísmo el arte no se limitaba a la estética, sino al campo de las ideas y conceptos que se atribuían a los objetos.

Collage

Entre las diversas formas de expresar la irracionalidad, el collage fue elegido uno de los más utilizados entre los artistas dadaístas.  Algunos artistas, como el pintor alemán Max Ernst, por ejemplo, cortaron imágenes de catálogos en piezas y luego reconstruyeron la figura siguiendo un orden totalmente ilógico.

En la literatura, también era común recortar palabras al azar de un periódico o revista que luego se mezclaban y se usaban para construir poemas totalmente incoherentes y sin contexto.

Receta para hacer un poema dadaísta, de Tristán Tzara

«Consigue un periódico. Coge las tijeras. Elige en el periódico un artículo del tamaño que quieras darle a tu poema. Recorta el artículo. Luego, recorte cuidadosamente algunas de las palabras que componen este artículo y colóquelas en una bolsa. Agitar suavemente. A continuación, retire cada pieza una tras otra. Copie conscientemente en el orden en que se sacan de la bolsa. El poema se parecerá a ti. Y usted es un escritor infinitamente original con una sensibilidad grácil, incluso si es incomprendido por el público».

Evolucionó en el surrealismo

Glass Tears (1932), Man Ray.

Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento dadaísta comenzó a declinar, principalmente por el miedo y la presión que sufrían los artistas de la vanguardia.

Sin embargo, varios de sus principios e ideas fueron transmitidos a futuros movimientos artísticos, como el surrealismo y el propio arte contemporáneo.

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