5 Características del Absolutismo

El absolutismo es un sistema político que prevaleció en Europa entre los siglos XVI y XVIII, y que consistía en un gobierno en el que el poder absoluto se concentraba en manos del rey o la reina.

Había una especie de relación de lealtad entre los súbditos y los monarcas. La obediencia y el respeto debían ser practicados por todas las personas.

A continuación se presenta una lista con 5 características fundamentales de las sociedades del Antiguo Régimen (nombre utilizado para referirse al absolutismo después de su fin).

1. Centralización ilimitada del poder en manos de los monarcas

Rey Luis XIV, conocido como Rey Sol, símbolo del absolutismo monárquico

En el estado absolutista los monarcas tenían autonomía para dar órdenes y tomar decisiones sin tener que dar ningún tipo de satisfacción a la corte u otros órganos de soberanía.

Bajo el sistema de gobierno absolutista, los monarcas estaban incluso exentos de las disposiciones de la ley, es decir, todo lo que ellos mismos decidieron era que entraría en vigor.

Algunos de los principales reyes y reinas absolutos eran:

  • Isabel I: Reina de Inglaterra e Irlanda de 1558 a 1603.
  • D. Juan V: Rey de Portugal de 1707 a 1750.
  • Fernando VII: Rey de España de 1808 a 1833.
  • Fernando de Aragón e Isabel de Castilla: reyes de España en el siglo XVI.
  • Enrique VIII: Rey de Inglaterra en el siglo XVII.
  • Luis XIII: rey de Francia de 1610 a 1643.
  • Luis XIV: Rey de Francia de 1643 a 1715.
  • Luis XV: Rey de Francia de 1715 a 1774.
  • Luis XVI: Rey de Francia de 1774 a 1789.
  • Nicolás II: Rey de Rusia de 1894 a 1917.

2. Los monarcas tenían autonomía para inferir en asuntos religiosos

Jacques Bossuet, teórico del absolutismo francés

La influencia de la monarquía se reflejó en la opción religiosa de la población: la religión elegida por los monarcas debía ser seguida por los súbditos.

Cuando se permitían servicios religiosos distintos de los establecidos por el rey o la reina, los súbditos eran considerados de segunda clase.

La iglesia también fue directamente afectada por el absolutismo, ya que los monarcas eran responsables de los nombramientos para altos cargos del clero.

El absolutismo tenía algunas particularidades según el lugar donde se aplicaba. En Francia, por ejemplo, algunos teóricos, como Jacques Bossuet, consideraban que el poder de los monarcas era un don de Dios. Era como si los reyes y las reinas fueran representantes de Dios en la tierra y por lo tanto los súbditos tenían que obedecerlos sin ofrecer ningún tipo de resistencia y sin cuestionar.

Basándose en esa idea, los monarcas garantizaron su soberanía.

3. Institución de leyes y decisiones ejecutivas bajo control monárquico

El absolutismo monárquico permitía a los reyes y reinas la posibilidad de crear leyes sin necesidad de la aprobación de la sociedad.

Estas leyes generalmente daban prioridad a la monarquía misma y a la nobleza.

Conocer el significado de la nobleza.

Los nobles eran muy privilegiados durante el régimen absolutista e incluso estaban exentos de diversos impuestos y tenían el poder de obtener favores personales del rey.

Los monarcas también tenían la autonomía de crear impuestos para financiar sus guerras y sus proyectos.

4. El poder de los monarcas era hereditario

Los monarcas absolutistas reinaban de por vida y a su muerte, el trono era ocupado automáticamente por su descendiente.

A medida que el poder absolutista de la monarquía fue transmitido de generación en generación, permaneció concentrado en las mismas familias y dinastías a lo largo de los años.

Conozca algunos ejemplos de monarquías absolutistas de sucesión hereditaria del siglo XXI:

  • Estado de Qatar: Su Alteza el Emir Tamim bin Hamad (a partir del 25 de junio de 2013).
  • Reino de Arabia Saudita: Su Majestad el Rey Salman bin Abdul’aziz (a partir del 23 de enero de 2015).
  • Emiratos Árabes Unidos: Su Alteza el Presidente Khalifa bin Zayed (a partir del 3 de noviembre de 2004).

5. El mercantilismo era el principal sistema económico del absolutismo

Este sistema se basaba en la intervención del Estado en la economía del país.

La monarquía alentó la explotación marítima y la expansión del comercio por parte de la burguesía, porque consideraba que cuanto mayor era la acumulación de metales preciosos (oro y plata, principalmente), mayor era el desarrollo del país y su prestigio internacional.

La burguesía, a su vez, estaba a favor del poder del rey porque era consciente de que la ausencia de unidades fiscales y monetarias no era beneficiosa para su negocio. No existía una moneda con un valor previamente definido, lo que provocó varias situaciones inesperadas e inoportunas en el desarrollo de las actividades comerciales.

Por esta razón, la burguesía estaba a favor de establecer una autoridad que definiera ciertos estándares.

El mercantilismo aplicaba impuestos a los productos extranjeros en las aduanas, acumulaba riqueza y fomentaba el desarrollo industrial local para reducir la necesidad de importaciones y, en consecuencia, evitar la salida de capital.

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